Verum. Justum. Pulchrum. (Verdadero, Justo y Hermoso)

Ionela continuó leyendo en alto: La quinta dimensión en la política.

—Este es el título, Mihaela. Debajo tienes que poner lo siguiente: «Discurso de ingreso como académico correspondiente a…».

Ionela se detuvo en seco. No quería dar los datos personales de su jefe. Estaba claro que tenía que ser lo más prudente del mundo, así que se acercó al oído de Mihaela para susurrárselo. El resto estaba a sus cosas y no prestó atención al vacío creado por Ionela. Al acabar, volvió a colocarse en el mismo sitio. Levantó la cabeza para seguir leyendo lo que tenía a la altura de la vista.

—Señor presidente, damas y caballeros académicos… —dijo continuando con lo que había dejado—. Esto va en mayúscula, Mihaela.

—¿Con quién hablas, Ionela? —preguntó Dumitru que se había perdido entre las cortinas de una de las ventanas. Estaba contrariado.

—¿Con quién voy a hablar? ¡Con nadie! Estoy leyendo el encabezado del trabajo que ha marcado el perro con su caca. ¿Qué crees que hago?, ¿presentarme a la realeza en esta sala?

El comentario había sonado un poco despectivo, como si ellos no fueran lo bastante buenos o no estuvieran a la misma altura que los de la realeza.

—Estoy molesta, Ionela. No sé bien por qué. En cuanto encuentre las palabras, te lo digo.

—No entiendo que te molestes, Mihaela. Las clases sociales son distintas; vamos, que nosotros no somos realeza. Yo no me he ofendido, Io —dijo Florín mientras echaba un vistazo a una revista de prensa rosa que había cogido de debajo de una de las mesitas del salón.

Andres Viñas. Escritor

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