Verum. Justum. Pulchrum. (Verdadero, Justo y Hermoso)

—¡Qué definición más poco…, no sé cómo decirlo, más poco general! —dijo Florín—. Esperaba algo distinto. No dice nada. Algo de gobernar y organizar a la sociedad. La política es todo lo que tenemos —resaltó mientras se tocaba la yema de los dedos—. Para mí es el trabajo, la educación, la comida… Todo eso.

—Pero si te dice en la definición «la sociedad humana», es porque trata todos esos temas. No te enfades Florín —le pidió Mihaela.

—Pues a mí me encanta —respondió Dumitru mientras hacía un pase.

—¿El qué? —preguntó Florín dándose la vuelta para observarlo.

—Eso, que se haga una política para la población, para la humanidad, para todos. El bien común. Aquí se está bien. Te dejan hacer cosas.

—Lo dices como si fuéramos títeres libres. ¿Quién nos tiene que dejar hacer algo? Somos libres. —Ionela empezaba a perderse en el debate.

—Sí. Pero si llega otra cosa de política, allá que se te va la libertad. Está dentro de la definición. Es como si fuera una cosa neutra que coge lo bueno y lo malo. Por eso es una definición general que no dice y dice. Y me pone nervioso. Porque yo quiero saber las cosas seguras. Esto aquí, lo otro allí; y me gusta andar en piso firme. No en el «todo vale». Para eso, me vuelvo.

—¿A dónde? —preguntó Genoveva, que no había perdido palabra de las pronunciadas por Florín.

—A casa. Si cambia la cosa, no me quieras ver por aquí. —Y cruzó las piernas como esperando algo.

—Yo tampoco me quedo aquí —respondió Mihaela.

—Bien. Nos vamos todos. Pero, ahora, estamos a lo que estamos.

Andres Viñas. Escritor

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